martes, 1 de julio de 2014

Carta abierta al ministro de Justicia



 
Completamente de acuerdo con usted en eso último, señor ministro. Por tanto, y atendiendo a sus propias palabras, le insto a usted y a todo el Gobierno a cumplir inmediatamente las disposiciones de la Ley de Dependencia en toda su amplitud; es decir, PAGUEN ya de una vez y por toda la integridad de las ayudas que moral y legalmente merecen todas las personas dependientes de este país y sus familias. No le pido que haga milagros, señor ministro. ¡Le pido que cumpla la Ley! 

Ya está bien de bajar falsamente los grados de dependencia y minusvalía para disminuir, cuando no directamente suprimir, las ayudas de la Ley de Dependencia. 

Ya basta de retrasar artificialmente el pago de las ayudas, que sospechosamente terminan llegando cuando el o la dependiente ya ha fallecido. Están ustedes condenando así a miles de personas a un sufrimiento cruel e inhumano. Un sufrimiento diario, una angustia constante y que no da ni un segundo de respiro.
 
No se entiende, señor Ruíz-Gallardón, el celo que muestran ustedes en proteger los derechos de quienes, al fin y al cabo, aún no han nacido al mismo tiempo que pisotean sin ningún pudor la dignidad de quienes ya estamos aquí. 
  
Y la cosa es aún más llamativa si se tiene en cuenta la profunda fe católica que usted en particular, y el Partido Popular en general, dicen profesar…
 
No es justo, señor ministro. Usted mismo lo ha dicho: “una discapacidad no es motivo para restar derechos a una persona”. Pues bien, actúe en consecuencia. Y no lo haga por mí. Si quiere, hágalo por piedad, por caridad, por dios, hágalo por salvar su alma y asegurarse un cara a cara con San Pedro cuando le llegue el momento... No lo sé, elija una razón, la que a usted más le guste. Pero hágalo. Hágalo o lárguese, usted y todo el Gobierno en pleno. 


Bueno, ahora que lo pienso… hay otra posibilidad: ¿quizá lo que sucede es que es usted un cínico y cree que no nos hemos dado cuenta?

2 comentarios:

Victorina Cruces dijo...

Efectivamente todos tenemos derecho a la vida. Pero esto no consiste en el mero hecho de haber nacido, sino en gozar de una vida digna. ¿Podemos hoy vivir dignamente las personas con diversidad funcional? ¿Tenemos la formación académica, el trabajo, la sanidad... que, como ciudadanos, merecemos? Reflexione Sr. ministro y no sea demagogo.

A. HACHE dijo...

Hola Victorina

Yo creo que no es falta de capacidad de reflexión. Sino el relejo de la nula voluntad de los políticos conservadores de escuchar al pueblo. Nos ignoran premeditadamente, no les importamos. Más aún, yo diría que nos desprecian. Lo suyo es un profundo desprecio hacia quienes no son de su clase. No hay más que ver que cuando la gente digna intenta levantar la cabeza, los del PP (y sus medios afines)enseguida dicen que son todos kale borroka y ETA. Así, los huelguistas son ETA, los del 15-M son ETA, Podemos es ETA. El odio y el desprecio que le tienen a la clase trabajadora es evidente.

A mi juicio, Rafael Narbona expresaba ese sentimiento de una forma magnífica en su artículo, "La rebelión de los pijos".

Narbona es alguien con quien yo tengo algunas diferencias políticas, de matiz, pero como crítico literario y prosista me parece sublime.

Mil gracias, Victorina, por pasarte por aquí.

Te dejo el enlace al artículo de Narbona, por si quisieras leerlo:

http://rafaelnarbona.es/?p=7279

Un abrazo